Les voy diciendo que el tema va para largo, por si las dudas.
Bueno, para adelantar...
Advertencias:
No, no odio a mi madre. Sólo no la soporto ligeramente. (El ligero puede variar según la ocasión). -Y ésta entrada de blog puede ser la ocasión perfecta para que varíe-
Expongamos los hechos.
Digamos que están cansados. MUY cansados. Tanto, que lo único que atinan a hacer cuando vuestra madre golpea la puerta, es a girar sus cabezas y observar callados. (Sí, están tan cansados que ni siquiera pegan el usual grito de: ¡Ya va, mierda! Seguido, obviamente, del: ¡Que te dije que YA VA!
(A veces me pregunto ¿"Ya va" el qué? No sé. Pero yo lo sigo diciendo. Total, ella entiende... ¿no?)
Volviendo a la cuestión. Cansados: arrastran los pies hasta la mesa, se sientan pensando, no, perdón: cruzando los dedos. Rezando porque haya preparado algo comestible. (Porque en ese estado de cansancio uno se queja pero lo que viene, viene y le entramos igual)
Eso sí. Estamos cansados, o sea que estamos probablemente irritados. Vamos a comer, señoras madres. Pero nos vamos a quejar.
Ejemplos:
• "La puta, ¿ésto de nuevo? ¡¿Ésto?! ¿En serio? No, ni siquiera. No importa. "
• "Eh... Mamá. ¿Qué es esto? *Aquí probablemente haya un breve segundo en el cual actúa el instinto de supervivencia adolescente: no preguntes, hermano. Créeme, no querés saber* No, Má. No importa. Lo como igual..."
Ahora viene la parte más interesante. Al parecer, mientras más cansado esté el individuo adolescente, más alegre, despierto, con ganas de charlar éste el Otro Individuo.
Por lo que mientras el Primer Individuo intenta tragar la bazofia que tiene en frente, el Otro Individuo comienza a mermar su paciencia... Lentamente, claro está. (notar la ironía, por favor)
• ¿Cómo estuvo el día? ¿Todo bien? ¿Algo para contar...? *inserta sonrisas para mejorar el efecto*
El Individuo está un poco cansando, por lo que mastica cual vaca y mira al frente. Esperando, claro está, a que la información llegue al cerebro. Cuando llega, contesta.
• ¿Ah? Bien.
Y dios, cómo no existe la conformidad en éste mundo.
Mamá, se me nota a ocho kilómetros que estoy cansada, masticando ésta cosa, intentando tragar y vos venís a hacer la cosa más brutal existente... El re-formular.
• ¿Cómo que "bien"?
En estos momentos, los Individuos, normalmente... Hacen tres cosas.
Las tres cosas tienen su grado. Porque en éste estado son muy pocos los que aguantan. (Y probablemente los que aguantan no estén leyendo ésto. Ya que deben de tener una buena relación con sus madres : D)
-Uno: Respiran y responden.
-Dos: Respiran, MUY profundo e ignoran.
-Tres: Respiran. Pero no MUY profundo. Respiran para girar sus cabezas y clavar sus ojos en sus madres. Para mirarlas y darles una última mirada de compasión antes de soltar una extensa cantidad de razones por las cuales su madre debería... ¿Cómo decirlo? Irse de la habitación rajando.
Conclusión:
Madres, yo que ustedes no pregunto más... Porque nosotros armarnos de paciencia, ¡nunca!
Ves mujer?? Por algo me gustan tus escritos :D
ResponderEliminarEsta muuuy divertido, me encanto!